Félix Romeo, pasión por los libros y por la vida

por Luis Alberto Álvarez

No cabe duda que Félix Romeo, zaragozano de mirada afable y sonrisa franca, está pasando por una de sus más bellas etapa en su vida. Con 39 años está a punto de publicar el que será su tercer libro, Amarillo. DES·ORIENTACIONES ha mantenido con él una agradable conversación sobre insumisión, internet, cómics, amor, literatura y, por supuesto, sobre el amor por la literatura.

Félix Romeo

Haces una reseña literaria diaria en el programa Música Es Tres de Radio 3 titulada El placer de la lectura ¿Existe un placer mayor que la lectura?

    La lectura es un gran placer, pero los placeres no son incompatibles afortunadamente. El amor, el sexo, comer, beber, hablar con los amigos, pasear por las ciudades son placeres estupendos. Yo no creo que los placeres sean restrictivos.

¿Te da tiempo a leer todos los libros de los que hablas en la reseña?

    Yo leo absolutamente todos los libros de los que hablo, otra cosa es que me gusten lo mismo unos que otros. Me parece de una frivolidad tremenda recomendar un libro sin haberlo leído.

Pasaste por la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid como becario, por donde también pasó un aragonés universal, Luis Buñuel. ¿Qué quedaba de la Residencia de Buñuel a tu paso por ella?

Quedaban el testimonio de algunos residentes de la mítica residencia: estaba Arturo Sainz de la Calzada que fue muy amigo de Buñuel. Arturo también estuvo en la Barraca con Federico García Lorca, era la memoria viva. También estaba Luis de Zulueta, hijo del ministro de la República. Mi paso por la Residencia de Estudiantes para mí fue fundamental. Cada vez la recuerdo con más entusiasmo y con más cariño. Allí, por ejemplo, vi recitar a Octavio Paz.

Entre 1994 y 1995 estuviste en la cárcel por un delito de insumisión, ¿volverías a pasar por la cárcel por convicción?

Por un delito de este tipo yo no volvería a pasar por la cárcel es un lugar espantoso. Creo que hay otras formas de hacer las cosas, más útiles, otros caminos políticos, otras soluciones mejores. Creo que ir a la cárcel por este tipo de delito, visto ahora con perspectiva, tiene un punto de frivolidad, porque lo que hay en la cárcel es la verdad terrible de la exclusión social. La experiencia de la cárcel fue muy importante para mí, me hizo apreciar muchísimo más la libertad, los valores de la democracia y el privilegio de tener una vida.

¿Cómo te defines más, como escritor o como lector?

Podría vivir perfectamente sin escribir pero difícilmente sin leer. Soy más lector que escritor, pero soy también escritor y eso no se puede quitar.

¿De dónde proviene tu pasión por la lectura y, por extensión, por la escritura?

Es pasión por la vida, no es pasión por la lectura. Me sorprendo todos los días de lo maravillosa que es la vida. Ahora que estoy recién enamorado pienso que el amor es maravilloso. Hace unos días estuve en París y pensé que éramos capaces de organizar el mundo bellamente.


“Podría vivir perfectamente

sin escribir pero

difícilmente sin leer”

¿Serías capaz de decir un libro que haya sido decisivo en tu vida?

Casi todas las semanas hay libros que resultan decisivos en mi vida. Pese a todo, creo que el más decisivo es el primer libro que publiqué llamado Dibujos Animados (Anagrama, 1995) porque pasas de ser una cosa a ser escritor.

 

¿Y un escritor?

    La lectura para mí es permanente presente, por tanto te puedo decir un escritor que era fundamental hace unos años y que ahora me repugnaría totalmente. Las listas siempre me han parecido muy excluyentes.

Hasta el momento has escrito dos libros: una suerte de autobiografía de tu infancia titulada Dibujos animados que ganó en 1995 el premió Ícaro de literatura; y la comedia negra Discothèque (Anagrama) del año 2001, ¿para cuándo una tercera novela?

    Amarillo, el libro que está a punto de salir, no es una novela. En él cuento mi relación con mi amigo el escritor Chusé Izuel a traves de sus textos, es un libro muy raro. Sale en una editorial de Madrid que se llama Plot. El libro es corto y no se puede decir la trama porque no la tiene: él se suicidó, se tiró por la ventana un 17 de febrero, cuando vivíamos en Barcelona en el año 1992, con 24 años recién cumplidos. En el libro hablo de él a través de sus escritos, de sus cartas. Hay una parte de testimonio por mi parte y, sobre todo, de mirar el mundo como lo miraba él. Es un libro con el que llevo trabajado muchos años y que después de darle muchas vueltas ya he decidido que está acabado y saldrá en enero, coincidiendo con mi 40 aniversario, lo que está bien porque, en vez de tener una crisis de los 40, tendré un libro hermoso.

 

Dirigiste los 5 primeros años del programa cultural La Mandrágora, en ella aparecías haciendo críticas literarias e incluso entrevistando a muchas personalidades. El formato del programa funcionaba bien, ¿no te han dado ganas de volver a la televisión?

 

    A mí la televisión me gusta muchísimo lo que pasa es que la televisión es muy fácil de ver y muy difícil de hacer. Es muy difícil que ahora me apetezca trabajar de esa manera como lo hacía en La Mandrágora, quiero estar en mi casa escribiendo, más a mi aire.

¿Qué entrevista de las que has realizado es la que mejor recuerdas? ¿Qué personaje te ha encantado conocer?

    La entrevista con la que yo mejor me sentí fue la de Paul Auster: estuvo sensacional, fue la única entrevista que él dio a las televisiones en España y nos lo pasamos muy bien. Me contó un chiste que ha incluido en su último libro Viaje por el scriptorium, me lo contó en los servicios mientras estábamos meando. Otra entrevista que fue muy grata fue la de Franco Batiatto. También hubo otras entrevistas que fueron muy buenas, con Julian Schnabel, por ejemplo.


Félix Romeo

Has renovado la crítica literaria al incorporar en tus críticas géneros hasta entonces marginales como el cómic. ¿Crees que era necesario reivindicar el cómic en España como una expresión artística en igualdad de condiciones a las demás?

 

    No he renovado nada, y no creo que fuera necesario renovarlo. El cómic es otra de las pasiones que he tenido desde siempre y allí donde voy lo llevo. Lo que hago en El placer de la lectura es hablar de tebeos que me gustan. Para mí, tebeos como Persépolis de Marjane Satrapi me parecen tan importantes como cualquier libro importante.

 

¿Cómo ves el mundo del cómic en España ahora?

    En España nunca ha habido tantas editoriales como ahora dedicadas a los tebeos, ni tantas tiendas, ni tanta atención en los medios y estamos en un momento muy bueno.

Da la impresión que tus críticas son siempre positivas, ¿es porque sólo criticas los libros que te gustan o porque un libro de por sí tiene algo positivo?

    Es porque la sección se llama El placer de la lectura, si se llamase El odio de la lectura sería otra cosa. No, yo también hago críticas terribles cuando escribo y pongo libros muy mal, porque al fin y al cabo la crítica es un género de la democracia y de la libertad, si no hubiera crítica no habría libertad. En El placer de la lectura salvo un par de veces no suelo hacer malas críticas, aunque el libro no me haya fascinado, siempre intento sacar cosas buenas.

 

Has impartido varios talleres de escritura, ¿cómo se le puede meter el gusanillo de escribir a alguien que no ha escrito nunca?

 

    Yo creo que es difícil enseñar a escribir pero se puede aprender a escribir. Mis talleres son siempre prácticos, lo que hago es ponerles a escribir. Los libros se hacen escribiendo. Enseño que se puede escribir de cualquier cosa, todos tenemos dentro historias. Es muy importante en mis talleres que lean las historias que han escrito, además en cinco minutos y que generan la emoción del resto de los participantes.

 

“La crítica es un género

de la democracia y la libertad,

si no hubiera crítica

no habría libertad”

 

¿Crees que para ser buen escritor es imprescindible ser buen lector? ¿O una cosa no implica la otra?

    En absoluto, uno puede ser un excelente escritor y no haber leído un libro en la vida, Homero no había leído a Homero. Y un buen lector puede dar a un pésimo escritor. Son dos actividades totalmente distintas.

 

 

En muchos artículos te has declarado un entusiasta de las posibilidades expresivas que implica la Red. Hemos visto cómo el fenómeno Second Life se ha desinflado en los últimos meses, ¿puede ocurrir lo mismo con el fenómeno blogger?

 

    De momento internet no ha generado nada que no existiese ya. Lo que hace quien escribe un blog es contar ahí sus cosas. Hay mucha gente que comienza con entusiasmo un blog y al cuarto día se da cuenta que no tienen nada que contar. Aún así hay blogs que cuelgan información dia tras día y con una visión muy original. Creo que oxigenan muchísimo el mundo porque te dan pistas.

Recientemente un popular escritor ha roto esquemas editoriales al publicar su libro a la vez en edición de tapas duras, en edición de bolsillo y por descarga gratuita en la red, ¿Internet está cambiando el panorama editorial?

    No lo creo. Yo creo mucho en el formato de los libros. Internet es maravilloso pero el libro es un libro, tiene un formato que ha permanecido durante siglos. Se publican más libros en el mundo ahora que nunca, es un soporte que gusta: lo puedes llevar, te lo puede firmar el autor, porque se lo puedes prestar a un amigo, lo puedes perder… Es un formato fascinante que tiene un punto de fetiche y por eso gusta.

“Hay mucha gente que

comienza con entusiasmo

un blog y al cuarto día se

da cuenta que no tiene

nada que contar”

¿En qué medida cambia la Red la relación escritor-lector?

    Depende del escritor. Hay escritores que están muy implicados con su página web, con su blog y que han generado un feedback con sus lectores muy importante. Pero creo que a un escritor en sí internet no le tiene que cambiar nada la vida a no ser que sea un escritor-en-internet.

¿Tienes algún blog?

No, no, no. Pero el año pasado me inventé un blog que ha tenido cierto éxito en internet. Le creé un blog hace año y medio a quien era mi pareja en ese momento y lo estuve alimentando durante bastante tiempo y la verdad es que es muy interesante. Yo creo que como decía Pla “no hay nada más tonto que escribir un artículo sin que te lo paguen”, por tanto uno tiene que escribir donde le paguen y de momento no me pagan por escribir en internet. Pero ahora hay muchos blogueros que viven de sus blogs según el tráfico que generen, así que si me lo ofrecieran pagándome, lo abriría sin lugar a dudas, soy un profesional.

 

 

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)