Yahoo! y las zancadillas a la libertad de expresión en China

por Luis Alberto Álvarez

El popular portal de internet Yahoo! está sentado en el banquillo de los acusados en un juzgado de San Francisco, por facilitar presuntamente datos comprometedores de disidentes chinos al gobierno de su país. La complicidad de esta companía con China ha costado a estos activistas penas de prisión de diez años.

    Pero Yahoo! no es la única empresa que censura contenidos de su buscador y colabora con las autoridades chinas para facilitar datos de sus usuarios disidentes. Rafael Jiménez, secretario general de la delegación española de Reporteros Sin Fronteras, asegura que la propia Microsoft y buscadores como Google aceptan la censura que imponen estos gobiernos y ponen mecanismos para que las personas que tiene acceso a estos servicios de Internet no puedan acceder a determinadas informaciones.

Jerry Jang y David Filo, creadores de Yahoo!

    Reporteros Sin Fronteras denuncia el pacto de autodisciplina de una veintena de multinacionales de internet en China que obliga a identificar a los autores de los blogs o diarios digitales que albergan y a censurar algunos de sus contenidos. Para Rafael Jiménez está claro que estas compañías no hubieran hecho lo mismo en Cuba, otro país que controla con mano de hierro el acceso a internet, porque el volúmen de negocio en China es muy fuerte y prefieren “ponerse una venda ser capaz de facilitar datos confidenciales”.

Descontento de los accionistas

    Los propios accionistas de Yahoo!, según Rafael Jiménez, en una asamblea del fondo de pensiones de los jubilados del Estado de Nueva York planteron que no veían bien estas prácticas. Esto motivó que la ONG Human Right Watch presentara esta primera demanda en los tribunales.

    Miguel Ángel Calderón de Amnistía Internacional, los Derechos Humanos, cree que hay motivos suficientes para creer que la actitud de Yahoo! en China viola los Derechos Humanos, puesto que “dar datos confidenciales de la gente en internet es una cuestión que atenta contra la libertad de expresión de las personas, regulada por el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos”.

    Pero, ¿cómo funciona el sistema de censura en Internet? Rafael Jiménez dice que “es un sistema parecido al de los buscadores, es decir, hay palabras que si un internauta las mete en un buscador le van a aparecer resultados en la búsqueda. Pero digamos que es un proceso inverso, lo que hace la compañia es crear un listado de palabras prohibidas, de palabras que si se teclean van a aparecer mensajes de advertencia, le van a decir al usuario: usted está preguntando por cuestiones indebidas, o el mensaje que haya decidido poner el país en cuestión”. La situación puede ir a peor. Por ejemplo, si el internauta insiste, es posible que se cierre el buscador y salte una alarma en la comisaría de policía que lleve a los agentes al lugar donde se registró el “delito”.

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Para Yahoo! tener

presencia limitada

es mejor que

no tener ninguna

    Por su parte, Yahoo! en un comunicado remitido a DES·ORIENTACIONES alega, sin embargo, que su sóla presencia en países donde se atenta contra la libertad de expresión beneficia a sus ciudadanos al proporcionarles accesso a servicios e información. Para Yahoo! tener presencia limitada es mejor que no tener ninguna y apoyan sin fisuras, al menos sobre el papel, los Derechos Humanos. El buscador Google, también acusado de colaborar con la censura China, también comparte este punto de vista. En otro comunicado que nos ha facilitado, Google hace saber que no apoya la censura pero que su postura no es “aislarlo, sino de servir de enlace, ya que es la manera más efectiva para el desarrollo en China, y es la postura que han seguido la mayoría de los países democrátics de todo el mundo”.

Responsabilidades

    Para muchos, esta tesis de la presencia “limitada” no se sostiene. Artemi Rallo, director de la Agencia Española de Protección de Datos cree que las empresas no pueden escudarse en el supuesto cumplimiento de las leyes, porque las leyes deberán aplicarse y respetarse, pero, por supuesto, éstas serán legítimas en la medida en que sean respetuosas con los derechos fundamentales de los ciudadadanos.

    Lo que también comparte Miguel Ángel Calderón, de Amnistía Internacional, que considera que las empresas tienen responsabilidades en el ámbito de los Derechos Humanos, lo que significa que “a la hora de hacer negocios en países donde los gobiernos violan los Derechos Humanos, estas empresas tienen que tomar una serie de medidas”. Entre ellas, según Calderón, “agotar todos los trámites legales que les permitan no tener que ejercer este tipo de censuras, este tipo de actividades de violación de información confidencial que pide el gobierno”.

Los “puntos negros” donde se practica la censura en Internet, por RSF

    Los países que más practican la censura en internet y la identificación de los usuarios son, entre otros, China, Arabia Saudí, Corea del Norte, Irán y Túnez. No existen tratados internacionales que regulen el flujo de datos personales que circulan por la red global. Artemi Rallo, de la Agencia Española de Protección de Datos, cree necesario que se establezcan tratados internacionales puesto que “existen instrumentos de flujo de la información como es internet, de carácter planetario y también instrumentos de gestión de estos instrumentos de carácter planetario, pero no existen herramientas jurídicas, tratados internacionales que también con alcance mundial, planetario, preserven los derechos fundamentales y, en particular, el derecho a la protección de datos”.

    Desde Reporteros Sin Fronteras se preguntan cómo es posible que un país que atenta contra los Derechos Humanos y la libertad de expresión, pueda ser el anfitrión de unos Juegos Olímpicos, que se supone que es un encuentro mundial en libertad. Puede que la complicidad y la falta de escrúpulos de muchas de estas multinacionales tengan la respuesta. En la mano de todos está que estas compañías se comprometan a salvaguardar los valores fundamentales de la ciudadanía en todo el planeta, como condición previa para la apertura de estas nuevas potencias.

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)