Un encuentro casual con Naomi Klein en Madrid

por Luis Alberto Álvarez

Supongamos que soy un periodista infiltrado capaz de cualquier cosa para conseguir una exclusiva al estilo del gran Gunter Wallraff. Supongamos que de esta manera he conseguido acceder a la habitación del hotel en Madrid donde se alojó hace unos días Naomi Klein para presentar su último libro “La doctrina del shock” y de esta forma conversar durante unos minutos con su marido Avi Lewis y con ella sobre las alternativas a la globalización.


Naomi Klein y Avi Lewis en su habitación de hotel en Madrid

     La realidad es más triste, por casualidades de la vida accedí a la habitación 410 del Hotel Intercontinental de Madrid donde se alojó la escritora, periodista y economista porque simplemente trabajo allí. Cuando llamé a la puerta me abrió un hombre -diría que el típico guiri de los que estoy harto de ver por el hotel- con una sonrisa de oreja a oreja, nada forzada, más bien sincera, que me invitó a entrar. Al pasar el recibidor accedí al pequeño salón donde encontré una maleta a medio abrir donde se entreveía un libro grueso, detrás de la maleta, unos piés y una mano que agarraba en ese preciso momento el libro en cuestión. No me resultó dificil reconocer el libro, ya lo había visto unos días antes en la librería El bandido en Malasaña, era la edición en inglés de “La doctrina del shock”, con la misma portada que la edición en español. Quien tomaba el libro era su propia autora, Naomi Klein a la que reconocí inmediatamente.

     Me puse muy nervioso, y eso que, por mi trabajo, estoy acostubrado a encontrarme con gente importante. La razón quizá fuera porque me encontraba delante de una de las intelectuales más importantes del mundo. Mi comentario la hizo sonreir: “Are you Naomi Klein” “Yes, I am” “Oh, I know your work, another world is possible!”. Les dije que tambien había visto el estupendo documental que realizaron ambos -La Toma- hacía un par de años en un cine de Barcelona. Me lamenté que no pudiera asistir al día siguiente a la presentación de su libro porque trabajaba, pero Naomi me dijo que no me preocupara, que me conseguiría un libro en español porque según ella “It’s beautifull to meet friends in Madrid”.


Dedicatoria de Naomi Klein al ejemplar que me regaló

    En efecto, a los dos días volví a subir a su habitación y Naomi me tenía preparado el libro. Le comenté a Avi que pude escuchar la conferencia a través de un podcast colgado en la red. Avi se interesó y le mostré en su portátil la página donde se encontraba el archivo [en inglés]. Mientras, Naomi me dedicó el libro. Antes de irme le pregunté si había posibilidad de hacerle una pequeña entrevista, pero, un poco contrariada, me remitió a su editora. Entendí que estaba exhausta de repetir lo mismo a los medios durante su breve estancia en Madrid. Le dije que no importaba, que lo único que quería saber era hasta qué punto se siente deudora de la obra de Guy Debord. Volvió a reirse de nuevo y respondío que esa pregunta conllevaba una respuesta demasiado larga.

    Casi tan largo, me temo, como éste su último libro que me encuentro deborando de forma compulsiva. ¡Naomi, el placer ha sido mío, gracias a los dos!

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)