El etarra ‘hardcoreta’

por Luis Alberto Álvarez

Llego a la redacción y lo que me encuentro en la portada de los periódicos es la imagen de un tal Patxi Uranga, esposado y flanqueado por dos policías encapuchados. Él también lleva la capucha puesta. La de su canguro. El colega Patxi pertenece a un comando desarticulado de ETA.

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La prenda que luce me ha llamado la atención en tanto que es igual a una que yo tenía cuando era más joven. Pertenece al grupo Sick of it all, una de las bandas más punteras de hardcore de la costa este. La cosa quedaría en anécdota de no ser porque también lleva puesto unos ‘pantacas’ cortos de la marca Dickies clavados a otros que yo tengo.

El hecho de que el tipo lleve la misma indumentaria que yo cuando voy de calle -aunque jamás me dejaría ver con la mosca del mentón- genera en mí sentimientos encontrados. Por un lado, siento empatía por el individuo en cuestión. No me resulta difícil imaginármelo en un skatepark pasándome la maría de su cosecha o en un antro intercambiando patadas y puñetazos a modo de baile pogo con quien suscribe el post. Pero también proyecta en mi ánimo un rechazo punzante por haberse dejado arrastra por el lavado de cerebro de la organización terrorista. Me temo que en un momento dado no supo bajar un poquito la música para oir hablar al personal.

Conclusión: ¡Hardcoretas del mundo, pasad de la lucha armada!