Beirut I: Arqueología de un viaje (Análisis de la imagen ganadora en la WPP 2006)

por Luis Alberto Álvarez

Joven libanés conduce a través del devastado Barrio Sur de Beirut, 15 de Agosto (Spencer Platt, Getty Images)

Ante el inminente traslado de Des·Orientaciones a Líbano y Siria durante las próximas semanas, he querido recuperar este post que publiqué hace ya dos años y medio (el 13 de febrero de 2007) en un proyecto de blog que se llamó ‘Crónica de acontecimientos’. Es, a buen seguro, el germen de mi aventura por Oriente Medio. La imagen que vemos es la ganadora del World Press Photo de 2006, una gran fotografía que lleva implícita las contradicciones de las guerras actuales. Se trata del conflicto que tuvo lugar en verano de 2006 entre Israel y la milicia de Hezbolá y que devastó literalmente el barrio chií al sur de Beirut. Sin embargo, el grupo que lidera el clérigo Hasán Nasralá consiguió presentarse ante la opinión pública como ganador -si es que en una guerra los hay- de la contienda.

¿Qué tiene esta instantánea que nos resulta tan natural y a la vez tan terrible? Evidentemente, lo paradójico de la misma, lo que los semiólogos denominan retórica de la imágen; esta fotografía es, no cabe duda, un homenaje a la retórica visual, recurso harto utilizado por los profesionales de la imagen y que muy bien ha descrito Íñigo Saenz de Ugarte en su fantástico blog.

La retórica funciona en el momento en el que se colocan dos elementos, a priori, contradictorios en un mismo campo de acción. En este caso sería el escenario de destrucción de la barriada sur de Beirut y los cuatro ‘pijos’ de la zona rica de la ciudad que se dan una vuelta en su ‘casi’  impoluto descapotable como turistas de la miseria. Su extrañeza ante tal barbarie es la de nuestra sociedad acomodada. Encontramos, así, una doble retórica.

La imágen es fresca, está plagada de efectos reales, es decir, de situaciones que dotan a la instantánea de verosimilitud, de una cotidianidad que transgrede la nuestra de espectador, en tanto que nos vemos reflejados en ella: la chica del fondo del coche que toma fotos con el móvil, los jóvenes que pasean en el segundo plano como si no fuera con ellos el escenario del que son testigos y, sobre todo, las dos mujeres del primer plano que ven y huelen aquello que no podemos ver ni oler por encontrarse fuera de nuestro campo visual.

Subsiste, por tanto, un discurso que remite al mito del espectador-testigo del acontecimiento periodístico, que mira desde su torre de marfil en forma de descapotable aquello que le es ajeno.

Antes he comentado que el vehículo está ‘casi’ impoluto; en efecto, en su puerta, en primer plano, se puede distinguir lo que parece un excremento de pájaro. La mancha sería lo que Barthes denominaría el ‘punctum’ del discurso visual, en tanto que viene a reforzar más si cabe la retórica antes mencionada con unas connotaciones paradójicas que rozan la poesía.

Dedicado a Isabel Rodríguez

  • ÉSTE POST SERÁ EL PRIMERO DE UNA SERIE QUE SE ACERCARÁ A LA VIDA, LA SOCIEDAD Y LAS CONTRADICCIONES DE LÍBANO, UN PAÍS CONDENADO A VIVIR EN PERMANENTE TENSIÓN CON SUS VECINOS Y CONSIGO MISMO.
  • Página de World Press Photo.
  • Para conocer más sobre la Guerra de Líbano en 2006.

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)