DES·ORIENTACIONES

Revista cultural para combatir el tedio estival

Categoría: Crónica

Beirut IV: En el parque temático de Hezbolá

Tres son los motivos por los que se conoce a la pequeña localidad de Baalbek, situada en el valle de la Bekaa, al este de Líbano: por el cultivo del famoso hachis libanés -un próspero negocio que no se interrumpió ni siquiera en los años más duros de la guerra civil-; por el imponente conjunto arquitectónico romano consagrado a Júpiter –el templo dedicado a Baco es uno de los mejor conservados que ha llegado a nuestros días-; y por ser la cuna de Hezbolá.

Fotografiarse con un rifle de asalto es una de las atracciones del parque de Hezbolá

Fotografiarse con un rifle de asalto es una de las atracciones del parque de Hezbolá

Quien visita Baalbek es, en principio, para deleitarse con los restos arqueológicos romanos. Sin embargo, lo primero que uno encuentra es a un vendedor ambulante ofreciendo camisetas con el logo de Hezbolá. Ya la entrada a la ciudad pone en aviso al turista a través de grandes carteles con el retrato del clérigo Nasrala. A la entrada al conjunto arquitectónico el visitante se topa con un pabellón del que suenan algo así como marchas militares y que invitan a los turistas a entrar. Es una amplia galería dedicada a la milicia. Globos, banderitas con el logo de la kalashinikov, octavillas, pegatinas… Todo propaganda. Entrar en las distintas salas es como estar en un parque temático. Incluso hay una reconstrucción de un campo de batalla donde el visitante se puede fotografiar portando metralletas, ametralladoras, bazookas y otros tipos de armas de los milicianos. Está reconstruida una sala de operaciones durante la guerra. Y una galería con crudas fotografías recuerda a la audiencia las ‘masacres’ que Israel provoco durante la guerra. Incluso hay un espacio presidido por una tumba cubierta por la bandera del partido y retratos en las paredes que rinden tributo a los milicianos caidos.

Uno de los visitantes se deja fotografiar con un bazooka

Uno de los visitantes se deja fotografiar con un bazooka

Desde que nació hace 27 años para proteger a la población chií en el contexto de una guerra civil de desgaste, el ‘Partido de Dios’ ha conseguido convertirse en la organización política más poderosa del país. Funciona como un Estado dentro de la ‘pantomima’ que es el propio Estado. Cuenta con el apoyo económico, logístico (sí, en armas también) e incondicional de Irán y Siria. Este apoyo revierte en la población en una extensa red educativa, de construcción -y reconstrucción, sobre todo en las áreas del sur del país y el barrio de Dahiya en Beirut que Israel destruyó en la guerra contra la milicia en 2006-, comunicación -cuentan con su propio canal de televisión y radio-y y de asistencia social, en especial, a los familiares de las víctimas (tanto milicianos como civiles, todos ellos mártires) de la causa contra Israel.

Una de las tiendas consagrada a la milicia chií en Baalbek

Una de las tiendas consagrada a la milicia chií en Baalbek

Pero el cuartel general de Hezbolá no se encuentra en Baalbek sino en el suburbio beirutí de Bous al Borouge. Quien visita este barrio, uno de los campos de refugiados palestinos del sur de Beirut, tiene la extraña sensación de encontrarse en otro país. No tiene nada que ver con el ‘glamour’ artificioso de la zona norte. “¿Para qué queréis ir ahí? Es peligroso?”, es lo primero que dice cualquiera al que se le pregunta por Bous al Borouge. Incluso los taxistas son reacios a llevar a la gente. A nosotros nos dejó unas calles antes de llegar al barrio, no quiere aventurarse. “No se os ocurra hacer fotos”, nos dicen. Nadie puede entrar sin el consentimiento de Hezbolá. Los milicianos regulan el tráfico en unas calles que carecen de pavimentación y sin ningún tipo de ordenación urbanística con viviendas de pésima calidad. Para hacerse una idea, sólo se me ocurre un símil: es como estar en una de las calles de Islamabad, la capital de Paquistán, aunque en el Mediterráneo. Chatila, Dahiya y prácticamente todo el suburbio sur de Beirut pertenece a la formación, así como la zona meridional del país.

Sala dedicada a los mártires de la guerra contra Israel

Sala dedicada a los mártires de la guerra contra Israel

Disciplinados hasta el paroxismo, el ‘partido de Dios’ no da pasos en falso. Hace un par de años unos disturbios provocados por la muerte en atentado en Damasco de  Imad Moughniyad, uno de los líderes del partido, estuvieron a punto de desembocar en una nueva guerra civil. En ese momento, Hezbolá ordenó a sus partidarios mantenerse al margen de provocaciones. Hace dos meses, la fuerza prooccidental que representa el partido de Saad Hariri, hijo del malogrado líder, ganó las elecciones con 71 escaños de los 128 del parlamento. Hezbolá, que obtuvo 64 escaños, reconoció su derrota y felicitó al ganador. Sin embargo, el partido ganador aún no ha podido formar gobierno por no contar con mayoría suficiente. Necesitan los escaños de Hezbolá que, a buen seguro, solicitará algún ministerio. El problema está en que si Hezbolá consigue formar parte del gobierno, esto será considerado como ‘casus belli’ por parte de Israel. El panorama se presenta, como siempre para este país, turbio.

Entrada al pabellón de Hezbolá en Baakbek

Entrada al pabellón de Hezbolá en Baakbek

La razón de ser del ‘Partido de Dios’ es el mismo Estado de Israel. Así, al menos, lo considera Roberto Arab, embajador libanés jubilado: “Sin el problema israelí, Hezbolá no tendría sentido. La única solución que se me ocurre para que desaparezca es que Israel reconozca un Estado palestino”. Algo, por otro lado, bastante dificil en la actualidad con la coalición de estrema derecha que preside en este mome

Una de las calles de Baalbek con el retrato del clérigo Hasan Nasralá, lider espiritual de Hezbolá

nto Tel Aviv.

  • ÉSTE POST ES EL CUARTO DE UNA SERIE QUE PRETENDE ACERCARSE A LA VIDA, LA SOCIEDAD Y LAS CONTRADICCIONES DE LÍBANO, UN PAÍS CONDENADO A VIVIR EN PERMANENTE TENSIÓN CON SUS VECINOS Y CONSIGO MISMO.
  • Para saber más sobre Hezbolá
  • El reportaje que hubiera querido hacer [en ingles, tres partes]

Palmira (Siria), Luis Alberto Álvarez (CC)

Beirut III: La ciudad de los naufragos

Naufragué en Beirut a las cuatro de la mañana de un miércoles. Cualquier despistado que caiga por esta ciudad lo es. Fenicios, egipcios, griegos, romanos, árabes sunnies, chiíes, cruzados, sirios menonitas, drusos, armenios…  todos ellos naufragaron antes que yo.


El taxista nos dejó en una pensión que estaba completa. Logré colar a Alberto en la única cama que  quedaba libre. Salí fuera sin saber ni dónde estaba y me puse a buscar otra pensión. La verdad es que el paisaje urbano no animaba a semejante aventura. Me acerqué a unos tipos que parecían tomar el fresco. Uno de ellos, fornido, tatuado, cabeza afeitada, moreno, cúbico, me dice que le siga. Prudente, le acompaño hacia un callejón oscuro, entramos en un edificio cochambroso. Es una pensión. Lo arreglamos todo con el muchacho recepcionista. El tipo que me acompaña charla amigable conmigo hasta el punto de mostrarme la pistola que tiene escondida en la parte trasera de su pantalón militar. No llevo ni una hora en la ciudad y ya he visto el primer arma. Días después sabría que el tipo en cuestión pertenece a Falange cristiana, una de las milicias más poderosa en un país en el que cada partido político cuenta con su brazo armado. El lugar en el que pregunté es su ‘cuartel general’ en Germaized, en la zona este de la ciudad.

Calor y humedad: el sudor permanente hace que limpiarse con un ‘kleenex’ sea el primer tic que se aprende. Uno se siente pegajoso todo el tiempo, es otro elemento que te dota de aspecto de naufrago. La gente local, según parece, transpiran mejor. Ruidosa, pasear por las calles de Beirut es masticar gasoil. El fluir de los vehículos -muchos de ellos todoterrenos de gama alta- es infernal. Alberto dice que la gasolina tienen que regalarla. De hecho, la ciudad está colapsada a cualquier hora del día, incluso de noche. Son ahora las 1:25 de la madrugada y los pitidos de los coches y el chumba-chumba de la fiesta de la azotea de un edificio no paran. Otros pisos, los semiderruidos conviven, mudos, fantasmales, aislados, con el nuevo Beirut vital y pretendidamente moderno. Alberto dice que el negocio de la construcción ha tomado el testigo al que en su momento ocupó el negocio de las armas. No sé. Puede ser.


La reconstrucción siempre es un negocio. Lo sabía bien el malogrado presidente Hariri, asesinado en 2005 con un coche bomba. Un taxista nos comenta que Rafiq Hariri arrasó lo poco que quedaba del centro de la ciudad después de la guerra, creó una zona centro que parece un escenario de cartón piedra y con los escombros de los edificios derruidos ganó terreno al mar en la zona portuaria. Todo un pelotazo del desastre. Se le acusó en su momento de corrupción urbanística. Ahora, promotoras de Qatar y Dubai se reparten el jugoso pastel de la reconstrucción con mano de obra siria mientras que los barrenderos paquistaníes dejan las aceras impolutas.

Pero no. Para nada es la ciudad más hermosa del Mediterráneo. Beirut es incómoda. Su vitalidad es su redención. El contraste, su seña de identidad. Contraste de edificios, contraste de ‘castas’ sociales, contraste de confesiones religiosas que se traduce en los distintos barrios… Un ejemplo, por estas fechas es bastante común ver a musulmanes bañándose en las rocas del malecón de La Corniche al lado de un club de playa de lo más exclusivo donde el volumen a ritmo de ‘eurodance’ es atronador.


La normalidad no deja de ser aparente. La chispa puede saltar en cualquier momento. Javier Espinosa, corresponsal de ‘El Mundo’ en la zona, me dijo en un café de Hamra (al oeste de Beirut) que me fijara en los camareros: “¿Los ves así de atractivos y bien vestidos? Pues todos son milicianos. Yo los he visto pegar tiros por estas calles en uno de esos brotes violentos frecuentes que, como vienen, se van”. De hecho, Roberto Arab, antiguo embajador de Líbano en Madrid, asegura que todos los libaneses guardan al menos un AK-47 en su vivienda. ¿Un viejo recuerdo de la guerra?. Las armas también siguen siendo un buen negocio, sus ventas y el precio de las mismas se ha triplicado desde la  última guerra. Del diplomático también es ilustrativas esta frase: “Con un libanés, tienes un periódico; con dos, un partido político; con tres, una guerra civil”.

Tal vez sea cierto, pues en la ciudad de los naufragos lo único que parece estar en calma son las aguas del Mediterráneo que regala atardeceres perfectos.

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  • Evolución política de Líbano en los últimos años

Beirut, Luis Alberto Álvarez (CC)

Francisco Frutos: “Los dirigentes políticos y sindicales han dejado de cumplir con su responsabilidad”

Es el día más importante de los trabajadores, sin embargo desde hace años -algunas malas lenguas lo identifican con la caída del muro de Berlín allá por 1989- no es más que una excusa para poner ‘pies en polvorosa’ hacia los paraísos virtuales de las costas alicatadas españolas. Así, en éste 2008, fiel al espíritu de contrarreforma triunfante en la sociedad española, la manifestación del Primero de Mayo en Madrid no pasó de ser un mero ejercicio nostálgico que reunió a cuatro gatos, entre los que se incluye el que suscribe esta crónica.

Momento de la manifestación de Juventudes Comunistas el Primero de Mayo de 2008 en Madrid

Hasta 25.000 manifestantes, según los cálculos más optimistas de los organizadores de la manifestación más ‘multitudinaria’ de la capital, la convocada por CC OO y UGT, y 9.000 según la policía. Lo cierto es que yo no tuve ningún problema de espacio en manifestarme junto a mi bicicleta, puesto que a nadie pareció molestarle, seguramente porque había espacio suficiente para todos. A pesar que el clima festivo acompañó a toda la comitiva que discurrió sin incidentes desde el paseo del Prado hasta la Puerta del Sol, el malestar y, en algunos casos, la resignación era palpable. Yo opté por seguir la comitiva hacia la mitad, la que estaba que estaba capitaneada por las Juventudes Comunistas que amenizaban el recorrido con jóvenes que vomitaban por el micrófono las consignas más ‘agitadas’ subidos a un pequeño camión. Entre las más coreadas estaba “CC OO, sindicato trabajador” o “¿Zapatero es socialista? Ja ja ja”.

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LA PELÍCULA DE KEN LOACH ‘EN UN MUNDO LIBRE’ GANA UN CAMELLO BLANCO EN EL FESTIVAL DEL SÁHARA


El británico Ken Loach se llevará para su casa un hermoso camello blanco como primer premio en la quinta edición del Festival Internacional del Sahara (FISahara) fallado el pasado 20 de abril. El camello pretende simbolizar “la cultura e identidad saharaui”, en palabras de los organizadores. El cineasta, que no se encontraba en el certamen, presentaba su última película ‘En un mundo libre’. Según el presidente de un jurado formado por 15 miembros elegidos entre el público, no se han tenido en cuenta “el contenido técnico como tál”, sino la opinión de los propios espectadores.

Javier Corcuera, director del festival fue en encargado de recoger ‘el premio’ y recordó el compromiso de Paul Daverti, guionista de la película, con un festival del que ha sido miembro “fundador”.

Trailer de la película ‘En un mundo libre’, ganadora del Camello Blanco en FISahara ’08

El segundo y el tercer premio fueron para la española ‘El Sáhara no se vende’ y la cubana ‘Futuro de ayer’, respectivamente. Luis Arellano, codirector de la película española y monitor del taller de fotografía habilitados para el Festival, aspira a que su película sirva “para sensibilizar al pueblo español” de la realidad en la zona.

El acto de clausura se inició con la lectura de los actores y cineastas españoles que asistieron al certamen -Javier Bardem, Carmelo Gómez, Fernando Colomo, Luisa Martín y Guillermo Toledo, entre otros-, de un manifiesto en el que se establecen como plataforma de apoyo a los saharauis refugiados y que solicita al gobierno de España que reconozcan a éstos un estatus diplomático. Rosa María Sardá, encargada de leer el texto, aseguró tener “una familia en Dajla (el campo de refugiados donde se celebra el festival)”.

La nota de humo la puso Javier Bardem cuando a una niña se le cayó uno de los trofeos honoríficos de los que entregaban a los artistas y se le rompió en varios pedazos. El actor, ganador de un Oscar, dijo de forma espontánea “ese para mí”.

El popular intérprete tambien protagonizó la velada anterior cuando descubrió al público asistente a un concierto su faceta más desconocida hasta la fecha: la de músico. Bardem fue uno más de los miembros del grupo formado por Manu Chao, el argelino Akli D y la cantante venezolana Dazmira. Sentado en una esquina del escenario (el remolque de un camión), Bardem tocó, de manera más que digna y muy entregado, la darbuca, una especie de timbal pequeño. El recital, en acústico, fue un recorrido a los principales temas del músico hispano-francés como ‘Desparecido’, ‘Clandestino’, ‘¿Qué horas son?’ o ‘Me gustas tú’. El concierto culminó con la canción del grupo Estrella Polisario ‘Tu y yo queremos un Sahara libre’ que causó el delirio de todos los espectadores congregados en una hermosa noche de luna llena.

Luis Alberto Álvarez (CC)

Un encuentro casual con Naomi Klein en Madrid

Supongamos que soy un periodista infiltrado capaz de cualquier cosa para conseguir una exclusiva al estilo del gran Gunter Wallraff. Supongamos que de esta manera he conseguido acceder a la habitación del hotel en Madrid donde se alojó hace unos días Naomi Klein para presentar su último libro “La doctrina del shock” y de esta forma conversar durante unos minutos con su marido Avi Lewis y con ella sobre las alternativas a la globalización.


Naomi Klein y Avi Lewis en su habitación de hotel en Madrid

     La realidad es más triste, por casualidades de la vida accedí a la habitación 410 del Hotel Intercontinental de Madrid donde se alojó la escritora, periodista y economista porque simplemente trabajo allí. Cuando llamé a la puerta me abrió un hombre -diría que el típico guiri de los que estoy harto de ver por el hotel- con una sonrisa de oreja a oreja, nada forzada, más bien sincera, que me invitó a entrar. Al pasar el recibidor accedí al pequeño salón donde encontré una maleta a medio abrir donde se entreveía un libro grueso, detrás de la maleta, unos piés y una mano que agarraba en ese preciso momento el libro en cuestión. No me resultó dificil reconocer el libro, ya lo había visto unos días antes en la librería El bandido en Malasaña, era la edición en inglés de “La doctrina del shock”, con la misma portada que la edición en español. Quien tomaba el libro era su propia autora, Naomi Klein a la que reconocí inmediatamente.

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Bicicrítica: “Si el coche te quema, quema tu coche”

Como todos los últimos jueves de cada mes Bicicrítica concentró a más de quinientos ciclistas el pasado 25 de octubre. Sin embargo esta última convocatoria fue especial, el colectivo cumplía 3 años y para celebrarlo emplazó al cada vez mayor número de ciclistas a asistir elegantes para la ocasión.

    Los ciclistas nos fuimos reuniendo desde las ocho de la tarde en el Palacio de Correos -nueva sede del Ayuntamiento de Madrid- en la plaza de Cibeles. Media hora después llegó Juanma, uno de los organizadores de la marcha, vestido de etiqueta y con unos altavoces remolcados por su propia bici de donde sonaban los pasajes más celebres de la opera la Walkiria de Wagner. La marcha daba comienzo.

    Arrancamos dando varias vueltas alrededor de la Cibeles, las suficientes para colapsar el tráfico de Recoletos y Alcalá. Poco a poco fuimos subiendo la calle Recoletos dirección norte hacia Colón. Era la primera vez que yo participaba en una concentración de este tipo y no entendía por qué había ciclistas que se paraban a los lado. Hugo Martínez, uno de ellos, me dijo que estaban haciendo tapón para que no pasaran los coches. Me resultó una grata sorpresa ver de nuevo el rostro de Hugo hace unos días en las páginas de un periódico por haber denunciado a Pío Moa por injurias y humillación a las víctimas del franquismo. Su coherencia le hace llevar el lema de “No Pasarán” a todos los aspectos de la vida. Yo también me he sumado a esta denuncia desde su blog.

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Flor de Pasión nos alegra la vuelta de las vacaciones

Juan de Pablos, el mítico presentador del programa musical Flor de Pasión de Radio 3, sigue siendo fiel a sí mismo. El pasado fin de semana se celebró otro año más la ya clásica Fiesta Estival de Flor de Pasión en la madrileña Sala Siroco, y DES·ORIENTACIONES estuvo allí.


El gran Juan de Pablos

    LLegamos tarde el viernes 31 de agosto, a eso de la una y media de la madrugada, los conciertos ya habían terminado y únicamente se encontraba Juan de Pablos absorto en la cabina pinchando su característica selección de clásicos ye-ye españoles. Aún así, la Sala Siroco está bastante llena.

     Me parece ver a un antíguo compañero de estudios. Para variar, no recuerdo su nombre, pero me reconoce y entablo una animada conversación con él. Entre proyectos personales y recuerdos de nuestro paso por la universidad, me comenta que ha asistido a la fiesta para ver la actuación de Los Granadians, grupo de tendencia ska-reggae con una fuerte dosis lisérgicas.

     En efecto, la Fiesta Estival de Flor de Pasión consta de dos días del fin de semana, el viernes y el sábado en la que la primera parte de cada una de las jornadas actúan una serie de grupos, normalmente lo más engalanado del panorama indie español. El viernes 31 tocaron Los Granandians, Viernes 13, Nobel Aeropatines y Serpentina. La noche del sábado 1 de septiembre fue el turno de Hello Cuca, Navyblue, Nº5, Fanta y Second Coming, entre otros.

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