DES·ORIENTACIONES

Revista cultural para combatir el tedio estival

Categoría: Fotografía

Beirut II: Walid Raad, el mal de archivo de un país

El operador de cámara nº 17 cometió un error fatal. Tenía como misión grabar durante horas a los transeúntes que paseaban por el malecón de La Corniche, al noroeste de Beirut, como parte del dispositivo de videovigilancia que los servicios secretos libaneses instalaron para controlar la zona de sediciosos, espías israelíes y demás individuos peligrosos para la seguridad nacional. En una de esas tediosas tardes decidió desviar la cámara… La razón: captar el momento en el que el Sol se posa, lánguido, sobre el Mediterráneo al atardecer. Eran apenas unos minutos. Cinco, diez. Un momento de evasión, el suficiente como para ser cesado de sus funciones de manera fulminante.

Fragmento del video que realizó el Operador #17 y que The Atlas Group tituló 'I only wish that I would weep' (1996, 2002)

Fragmento del video que realizó el Operador #17 y que The Atlas Group tituló 'I only wish that I would weep' (1996, 2002)

Quizá este episodio poético jamás ocurrió. Quizá se trate de una mera construcción. De una ficción. En cualquier caso, el artista Walid Raad (Beirut, 1967) lo ha documentado como un episodio más de la Historia reciente de Líbano y lo ha incorporado dentro del proyecto The Atlas Group (1989-2004) que se puede ver estos días (hasta el 31 de agosto) en el Museo Reina Sofía de Madrid dentro del programa de PhotoEspaña 2009.

Con este trabajo Raad presenta -con cierta sorna, dicho sea de paso- los traumáticos acontecimientos sufridos durante la Guerra Civil de Líbano (1975-1990) a modo de recopilación archivistico-artística. La problemática radica en que -como todo historiador y periodista conoce- los acontecimientos son los elementos más susceptibles de ser falseados y dirigidos. Algo que ya había denunciado Jacques Derrida en su libro ‘Mal de archivo’. No por recopilar, clasificar y organizar todos los documentos que han tenido lugar en un espacio y un tiempo determinados se puede reconstruir los hechos como realmente ocurrieron.

La clave de la ‘performance ilustrada’ de Raad estriba en que, partiendo de esta premisa, incorpora un elemento clave: el subjetivo, el de la vivencia de los protagonistas, reales o no, de los hechos que ocurrieron. Así, divide el magno trabajo en tres tipos de documentos: el tipo A, que tiene un autor determinado; el tipo FD, que no es más que un documento encontrado, sea original o ficticio; y el tipo AGP, producido por el propio The Atlas Group. Veamos un ejemplo de cada uno de ellos.

-Tipo A: ‘My neck is thinner than a hair’ (1975-1990). Se trata de la recopilación de fotografías de los motores intactos de los coches bomba que se utilizaron en la contienda. Al parecer los reporteros gráficos competían para encontrar el motor entre los restos del atentado. En total, The Atlas Group recopila 72 fotografías de archivos oficiales de Beirut como el An-Nahur Reseach Center o el Arab Documentation Center.

Una de las 72 fotografías de archivo que componen 'My neck is thinner than a hair (1975-1990)

Una de las 72 fotografías de archivo que componen 'My neck is thinner than a hair (1975-1990)

Tipo FD: ‘Secrets in the open sea’ (1993): 29 impresiones fotográficas monocromáticas y de gran tamaño encontradas bajo los escombros de la ciudad. Según el relato, los laboratorios consiguieron recuperar pequeñas imágenes que pertenecían a grupos de personas que se encontraron muertos en aguas del Mediterráneo durante la guerra. ¿Es eso cierto o es una construcción?

Una de las láminas de 'Secrets in the open sea' (1994), en la esquina inferior derecha se muestra el positivado que ocultaba

Una de las láminas de 'Secrets in the open sea' (1994), en la esquina inferior derecha se muestra el positivado que ocultaba

Tipo AGP: ‘We decided to let them say we are convinced twice’ (1982, 2002). Son las fotografías que el propio Raad realizó, según dice, en la parte este de Beirut en verano de 1982, cuando tenía tan sólo 15 años. “El este aceptaba la invasión israelí, la parte oeste la intentaba repeler entre la OLP, Siria y el ejército libanés”, dice el artista. En 2002 decidió volver a mirar las instantáneas que llevaban en estado ‘latente’ durante 20 años. El resultado son unas imágenes de gran tamaño, con un positivado tosco, que marca el paso del tiempo y en el que se distinguen explosiones en la ciudad, cazas israelíes sobre el cielo, gente mirando el panorama desolador e israelíes descansando bajo los tanques invasores. Es decir, el día a día de un país que sufrió durante 15 años una sangrante guerra civil. Poco importa la ficción. La realidad la superó con creces.

Una de las instantáneas de 'We decided to let them say we are convinced twice' (Walid Raad, 1982, 2002)

Una de las instantáneas de 'We decided to let them say we are convinced twice' (Walid Raad, 1982, 2002)

  • ÉSTE POST SERÁ EL SEGUNDO DE UNA SERIE QUE SE ACERCARÁ A LA VIDA, LA SOCIEDAD Y LAS CONTRADICCIONES DE LÍBANO, UN PAÍS CONDENADO A VIVIR EN PERMANENTE TENSIÓN CON SUS VECINOS Y CONSIGO MISMO.
  • Información de la exposición The Atlas Group en el Museo Reina Sofía
  • Para saber más sobre Walid Raad [en inglés]

Beirut, Luis Alberto Álvarez (CC)

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Beirut I: Arqueología de un viaje (Análisis de la imagen ganadora en la WPP 2006)

Joven libanés conduce a través del devastado Barrio Sur de Beirut, 15 de Agosto (Spencer Platt, Getty Images)

Ante el inminente traslado de Des·Orientaciones a Líbano y Siria durante las próximas semanas, he querido recuperar este post que publiqué hace ya dos años y medio (el 13 de febrero de 2007) en un proyecto de blog que se llamó ‘Crónica de acontecimientos’. Es, a buen seguro, el germen de mi aventura por Oriente Medio. La imagen que vemos es la ganadora del World Press Photo de 2006, una gran fotografía que lleva implícita las contradicciones de las guerras actuales. Se trata del conflicto que tuvo lugar en verano de 2006 entre Israel y la milicia de Hezbolá y que devastó literalmente el barrio chií al sur de Beirut. Sin embargo, el grupo que lidera el clérigo Hasán Nasralá consiguió presentarse ante la opinión pública como ganador -si es que en una guerra los hay- de la contienda.

¿Qué tiene esta instantánea que nos resulta tan natural y a la vez tan terrible? Evidentemente, lo paradójico de la misma, lo que los semiólogos denominan retórica de la imágen; esta fotografía es, no cabe duda, un homenaje a la retórica visual, recurso harto utilizado por los profesionales de la imagen y que muy bien ha descrito Íñigo Saenz de Ugarte en su fantástico blog.

La retórica funciona en el momento en el que se colocan dos elementos, a priori, contradictorios en un mismo campo de acción. En este caso sería el escenario de destrucción de la barriada sur de Beirut y los cuatro ‘pijos’ de la zona rica de la ciudad que se dan una vuelta en su ‘casi’  impoluto descapotable como turistas de la miseria. Su extrañeza ante tal barbarie es la de nuestra sociedad acomodada. Encontramos, así, una doble retórica.

La imágen es fresca, está plagada de efectos reales, es decir, de situaciones que dotan a la instantánea de verosimilitud, de una cotidianidad que transgrede la nuestra de espectador, en tanto que nos vemos reflejados en ella: la chica del fondo del coche que toma fotos con el móvil, los jóvenes que pasean en el segundo plano como si no fuera con ellos el escenario del que son testigos y, sobre todo, las dos mujeres del primer plano que ven y huelen aquello que no podemos ver ni oler por encontrarse fuera de nuestro campo visual.

Subsiste, por tanto, un discurso que remite al mito del espectador-testigo del acontecimiento periodístico, que mira desde su torre de marfil en forma de descapotable aquello que le es ajeno.

Antes he comentado que el vehículo está ‘casi’ impoluto; en efecto, en su puerta, en primer plano, se puede distinguir lo que parece un excremento de pájaro. La mancha sería lo que Barthes denominaría el ‘punctum’ del discurso visual, en tanto que viene a reforzar más si cabe la retórica antes mencionada con unas connotaciones paradójicas que rozan la poesía.

Dedicado a Isabel Rodríguez

  • ÉSTE POST SERÁ EL PRIMERO DE UNA SERIE QUE SE ACERCARÁ A LA VIDA, LA SOCIEDAD Y LAS CONTRADICCIONES DE LÍBANO, UN PAÍS CONDENADO A VIVIR EN PERMANENTE TENSIÓN CON SUS VECINOS Y CONSIGO MISMO.
  • Página de World Press Photo.
  • Para conocer más sobre la Guerra de Líbano en 2006.

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)

Malick Sidibé, Premio PhotoEspaña 2009: La humildad como transgresión

La gran estrella de la última edición de PhotoEspaña es Annie Leibovitz. Una fotógrafa en la ruina tras haber sido estafada por Maddoff. No es de extrañar que ahora esté ávida por realizar ‘tournées’ en todo el mundo para recaudar pasta. En cualquier caso, Leibovitz representa mejor que nadie la tónica en la última edición del certamen fotográfico: imágenes estilizadas hasta el delirio, retratos irreales, construcciones artificiosas… Por ello, es de agradecer que este año haya recibido el Premio Photoespaña 2009 Malick Sidibé (85 años) quien, desde su trabajo artesano en su humilde estudio de Bamako (capital de Mali), ha salvaguardado la esencia del retrato fotográfico.

Soirée Las vegas dez Kamissoko

Soirée Las vegas dez Kamissoko

El tema de la muestra de este año gira en torno a la ‘cotidianeidad’, ese extrano ritual de las cosas que se convierten en habituales. “Contienen más verdades las 24 horas de la vida de un hombre que todas las filosofías”, decía en el 68 el situacionista Raoul Vaneigem. Y es exáctamente sobre esta trascencencia cotidiana y la verdad que mana de ella por donde se mueve el fotógrafo malí. Consigue que sus imágenes se conviertan en el retrato de un país que aborda su presente -los años 60 y 70- y su futuro con el optimismo de su recien obtenida independencia de Francia.

Surprise party Bamako Loura, años 60

Surprise party Bamako Loura, años 60

La exposición ‘Bamako Style’, que se puede ver estos días en la Galería Oliva Arauna de Madrid, se divide claramente en dos grandes temáticas: las imágenes de la ‘permanente’ fiesta que supusieron los años 60 -la vida nocturna, los bailes, la juventud vestida al modo occidental pero sin perder su orgullo africano…- y el trabajo del fotógrafo, ya en los 70, en el estudio del barrio de Bagadati, en la capital malí. Las composiciones en todas sus instantáneas se caracterizan por ser sencillas, desornamentadas, elegantes. Los rostros posan de forma natural. No hay artificios.

Bal jeunesse RDA, años 60

Bal jeunesse RDA, años 60

En los 70, mientras los teóricos posmodernos elucubraban sobre el sentido último de lo que debe ser el dispositivo fotográfico, Sidibé  se encierra en su estudio de Bamako y no para de realizar retratos. No hay complejidades que valga, su máxima es que “aquel que se va a retratar quiere estar guapo. Es labor del fotógrafo hacer que esto suceda”.  Sin más… y sin menos. Modernidad sin pretensiones. La misma que hizo que Nadar o Disderi revolucionaran el retrato hace siglo y medio. La única referencia que Sidibé tiene para clasificar sus innumerables fotos son los sencillos decorados que va modificando levemente una vez al año.

A deux pour la meme femme, años 70

A deux pour la meme femme, años 70

Mención especial merece Oliva, la galerista. Cincuenta y tantos, alta, delgada, cara lavada, negro riguroso, con la serenidad de quien cree sin ambages en lo que hace… una conversación con ella significa redescubrir ysaborear de nuevo el arte, esa cosa tan rara y caprichosa que prefiere escabuirse entre tanto mercado, fuegos de artificio y estafadores.

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)

La eterna alianza entre el arte y la guerra

El pintor colombiano Fernando Botero ha donado recientemente a EE UU 47 obras de su serie sobre las torturas de los soldados norteamericanos en las cárceles de Abu Ghraib. Y es que, desde el inicio de la civilización el artista ha sentido la necesidad de plasmar sobre cualquier soporte, ya sea lienzo, roca esculpida o la pared de una cueva, las hazañas militares de los suyos, convertir a sus rivales en dignos contrincantes o denunciar los desastres de una guerra absurda. En el arte de la guerra, el arte como tal, siempre ha tenido mucho que decir.

Pintura de la serie sobre las Torturas de Abu Ghraib, por Botero (2005)

    En el mundo antíguo son innumerables los relieves que han llegado a nosotros en los que se narra de manera épica la lucha encarnizada entre los distintos pueblos. Los asirios de Mesopotamia, así como los egipcios recreaban los desfiles precedentes a la guerra, la acción de la guerra en sí donde los reyes y los faraones aparecían sobredimensionados, y la procesión posterior de la victoria, con los prisioneros derrotados y capturados. Aún así, las imágenes de la guerra resultaban bastante estática. Estamos en los inicios de la civilización y el arte aún no dispone de autonomía propia, sino que está al servicio del monarca para ensalzar lo máximo posible su divinidad. Asistimos por tanto a la primera utilización política del arte, con una finalidad marcadamente propagandística.

    Esto cambiará a partir de la civilización griega. En el siglo V a.C los griegos dotarán de autonomía al arte. Su discurso ya no será servil, sino que abrirá las puertas a un nuevo lenguaje que captará el sentir profundo del pueblo al que pertenece. Así, en las metopas del Partenón en Atenas encontraremos la Gigantomaquia, la Amazonomaquia, la Centauromaquia, así como escenas de la Guerra de Troya. En estos relieves la imágen ya no es jerárquica sino que son escenas de cuerpo a cuerpo, donde se enfrentan dos concepciones distintas de entender el mundo: la lucha entre la hybris (o desmesura) y la sophrosine (o autocontrol); es evidente que existía una traducción política de aquello, la civilización griega como ejemplo de moderación frente a la desmesura de los bárbaros persas. Se puede entender, por tanto, como una ilustración temprana del choque de civilizaciones de Huntington y preconizada por los neocons de medio mundo. Sin embargo esta interpretación de la lucha que se narra en el Partenón resultaría simplista puesto que la lucha que en ella se narra es también la batalla interna que libra todo ser humano consigo mismo. Leer el resto de esta entrada »

Jazz y fotos para las noches madrileñas


“Noches de Jazz y Fotos” es una iniciativa impulsada por la Comunidad de Madrid en la que se proyectan al aire libre entre los días 23 y 26 de agosto fotografías realizadas por los propios vecinos. Al mismo tiempo una banda de jazz ameniza la exhibición con su música en directo.

    Alcalá de Henares, Aranjuez, Ciempozuelos y Navacerrada serán las cuatro localidades de la Comunidad elegidas para esta primera edición de “Noches de Jazz y Fotos”. Las sesiones comenzarán a las diez de la noche con una proyección a modo de cine de verano en las que se mostrarán las imágenes más curiosas y representativas de cada localidad. Mientras, el grupo de jazz-swing Racalmuto tocará su música desenfadada en un acto que está previsto dure en torno a los 45 minutos y que es de entrada libre.

    La selección de instantáneas se ha realizado a partir  del recién creado Archivo fotográfico de la Comunidad de Madrid. Este archivo cuenta con 21.500 fotografías que han ido donando los propios vecinos de la Comunidad, tanto profesionales como aficionados. Las fotografías del archivo van desde el siglo XIX hasta nuestros días.

    Para Santiago Fisas, consejero de Cultura y Turismo, la puesta en marcha del archivo fotográfico es una “oportunidad para compartir nuestro pasado común”. Por su parte, Alberto Fesser, responsable de la elaboración del archivo tiene previsto que se realice una gran exposición en Madrid el próximo año una vez se cierre la recopilación de fotografías dedidas por los madrileños.

Madrid, Luis Alberto Álvarez (CC)